Infección del expansor tisular con retirada definitiva imposibilidad de reconstrucción

La infección del expansor tisular con retirada definitiva e imposibilidad de reconstrucción representa uno de los escenarios más devastadores para pacientes que atraviesan un proceso reconstructivo mamario. Como abogado especializado en negligencias médicas relacionadas con cirugías de mama, he visto el profundo impacto emocional y físico que esta complicación genera. No estás sola en este camino difícil; entiendo que cuando un expansor debe ser retirado por infección y la reconstrucción se vuelve imposible, se experimenta una doble pérdida que merece ser reconocida y reparada. Te explicaré cuándo existe negligencia médica en estos casos y cómo puedes defender tus derechos.

Complicaciones graves en la reconstrucción mamaria: la infección del expansor tisular

La reconstrucción mamaria representa para muchas mujeres un paso crucial hacia la recuperación física y emocional, especialmente tras una mastectomía. El uso de expansores tisulares constituye una técnica frecuente en este proceso, funcionando como un paso preliminar antes de la colocación del implante definitivo.

Sin embargo, cuando aparece una infección en el expansor tisular, las consecuencias pueden ser devastadoras. Esta complicación no es simplemente un contratiempo médico; para muchas pacientes, representa un segundo trauma que se suma al ya vivido con el diagnóstico inicial o la cirugía previa.

En mi trayectoria profesional, he acompañado a mujeres que describen esta experiencia como «volver a perder una parte de mí misma». La infección severa no solo obliga a la retirada del expansor, sino que en casos graves, puede dañar irreversiblemente los tejidos circundantes, haciendo imposible cualquier intento futuro de reconstrucción.

Causas frecuentes de infección con imposibilidad reconstructiva posterior

Cuando analizamos casos de infecciones severas en expansores tisulares que imposibilitan la reconstrucción, identificamos varios factores potencialmente negligentes:

  • Deficiencias en la asepsia quirúrgica durante la colocación del expansor
  • Errores en el seguimiento postoperatorio que retrasan la detección temprana de infecciones
  • Manejo inadecuado de complicaciones iniciales que permite la progresión de la infección
  • Fallos en la técnica de expansión que comprometen la vascularización tisular
  • Selección incorrecta de pacientes para este procedimiento sin valorar factores de riesgo

Como señaló el Tribunal Supremo en su sentencia de 21 de diciembre de 2020 (STS 4433/2020), «el deber de información adquiere especial intensidad en procedimientos reconstructivos donde las complicaciones pueden imposibilitar futuros intentos quirúrgicos», estableciendo un estándar elevado de responsabilidad en estos casos.

Signos de alerta que debieron ser atendidos

La progresión de una infección hasta el punto de requerir la retirada definitiva del expansor rara vez ocurre sin señales previas. Los signos que deberían activar protocolos inmediatos incluyen:

  • Enrojecimiento progresivo y calor en la zona del expansor
  • Dolor desproporcionado que no responde a analgésicos habituales
  • Fiebre persistente o intermitente
  • Secreción por la herida quirúrgica
  • Dehiscencia (apertura) de la herida quirúrgica

En mi experiencia defendiendo a pacientes afectadas por estas complicaciones, he observado que la demora en la intervención ante estos signos suele ser determinante en la imposibilidad final de reconstrucción.

Impacto físico y emocional de la imposibilidad reconstructiva tras infección

Cuando una paciente sufre una infección que lleva a la retirada definitiva del expansor sin posibilidad de reconstrucción, el impacto trasciende lo puramente físico. Las consecuencias abarcan múltiples dimensiones:

Consecuencias físicas

  • Cicatrices adicionales y deformidades en el área torácica
  • Asimetría permanente
  • Dolor crónico en algunos casos
  • Limitaciones funcionales en el movimiento del brazo

Impacto psicológico y emocional

  • Duelo renovado por la pérdida definitiva
  • Alteraciones en la imagen corporal y autoestima
  • Ansiedad y depresión reactivas
  • Impacto en relaciones íntimas y sociales

Como abogado que ha representado a decenas de mujeres en esta situación, considero fundamental que la valoración del daño incluya tanto las secuelas físicas como el profundo impacto psicológico, que a menudo resulta más invalidante que las propias consecuencias corporales.

¿Cuándo existe negligencia médica en casos de infección del expansor con imposibilidad reconstructiva?

Determinar la existencia de negligencia en casos de infección de expansores tisulares que impiden reconstrucción posterior requiere un análisis minucioso de varios elementos:

  • Información preoperatoria: ¿Se informó adecuadamente sobre el riesgo de infección y sus posibles consecuencias? El artículo 4 de la Ley 41/2002 establece el derecho a una información completa y comprensible.
  • Protocolos de asepsia: ¿Se siguieron rigurosamente los protocolos de esterilización y asepsia durante la intervención?
  • Detección temprana: ¿Se identificaron y trataron a tiempo los primeros signos de infección?
  • Tratamiento adecuado: ¿Se aplicó el tratamiento antibiótico correcto y oportuno?
  • Decisión de retirada: ¿Fue adecuado el momento elegido para retirar el expansor o se demoró excesivamente?

La jurisprudencia española ha establecido que, si bien la infección puede considerarse un riesgo inherente a cualquier cirugía, su manejo inadecuado o tardío que conduce a consecuencias irreversibles puede constituir negligencia médica, como se estableció en la sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid 456/2019, de 18 de octubre.

Pasos para reclamar tras una infección con imposibilidad de reconstrucción mamaria

Si has sufrido una infección del expansor tisular que ha llevado a su retirada definitiva sin posibilidad de reconstrucción, estos son los pasos fundamentales para iniciar una reclamación:

  1. Recopilación documental completa: Obtén toda tu historia clínica, consentimientos informados, informes quirúrgicos y de seguimiento.
  2. Evaluación pericial médica: Un informe pericial independiente es crucial para establecer si hubo desviación de la lex artis.
  3. Reclamación previa: En casos de sanidad pública, es necesaria una reclamación administrativa previa.
  4. Cuantificación del daño: Valoración integral que incluya daño físico, moral, secuelas y gastos derivados.
  5. Demanda judicial: Si no hay respuesta satisfactoria a la reclamación previa.

En mi despacho, siempre recomiendo actuar con celeridad, ya que el plazo de prescripción para estas acciones es de un año desde la determinación del alcance de las secuelas, según establece el artículo 1968 del Código Civil.

Preguntas frecuentes sobre infecciones de expansores tisulares y reclamaciones

¿Toda infección de expansor tisular constituye negligencia médica?

No. La infección es un riesgo inherente a cualquier procedimiento quirúrgico. Lo que puede constituir negligencia es la falta de prevención adecuada, la detección tardía o el manejo inadecuado de la infección una vez establecida, especialmente cuando estos fallos conducen a la imposibilidad de reconstrucción posterior.

¿Qué indemnización puedo esperar si demuestro negligencia en mi caso?

Las indemnizaciones varían significativamente según las circunstancias particulares. Se valoran factores como la edad de la paciente, el impacto en su calidad de vida, las secuelas permanentes, el daño moral y los gastos derivados. En casos graves de imposibilidad reconstructiva, las indemnizaciones pueden oscilar entre 30.000 y 100.000 euros, dependiendo de las circunstancias específicas y el impacto en la vida de la paciente.

¿Puedo reclamar si firmé un consentimiento informado donde se mencionaba la infección como riesgo?

Sí. El consentimiento informado no exime al profesional de su obligación de actuar conforme a la lex artis. Aunque hubieras sido informada del riesgo de infección, si ésta se produjo o agravó por una actuación negligente, o si su manejo no fue adecuado, sigue existiendo base para la reclamación.

Conclusión: Defendiendo tus derechos tras una complicación devastadora

Enfrentar una infección del expansor tisular que culmina en su retirada definitiva sin posibilidad de reconstrucción representa un camino doloroso que ninguna paciente debería recorrer sola. Esta complicación, cuando deriva de prácticas médicas inadecuadas, merece ser reconocida y reparada.

Si te encuentras en esta situación, quiero que sepas que tu dolor es válido, tus derechos son defendibles, y existen mecanismos legales para obtener la compensación que mereces. Cada caso que he defendido me ha enseñado que detrás de cada expediente hay una mujer valiente que merece justicia y reparación.

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No permitas que el tiempo diluya tus derechos. Contacta con profesionales especializados que puedan evaluar tu caso y acompañarte en este proceso de reclamación, ayudándote a transformar una experiencia traumática en un camino hacia la justicia y la recuperación emocional.

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Pablo Ródenas

Abogado ejerciente del ICAM con más de 15 años de experiencia. Colegiado del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid, colegiado número de colegiado 128.064. Especializado en penal, familia e inmobiliario Actual Director del bufete Ródenas Abogados y Asociados S.L.U. Licenciado en Derecho por la Universidad Instituto de Estudios Bursátiles (I.E.B.) con Máster de Acceso a la Abogacía.

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